Última saga actualizada 10/10/2017

Saga Sargento Carmelo Domínguez de Fernando Roye

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jueves, 26 de octubre de 2017

Coraline de Neil Gaiman

Sinopsis:

Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.

Opinión:

Hoy voy a hablaros de Coraline, un pequeño relato gótico, juvenil, escrito por Neil Gaiman y recomendado a partir de 12 años.
Y ¡Ojo! que he dicho Coraline, nada de Caroline como muchos mayores se empeñan en llamarla.
Y es que, a la pequeña Coraline, los mayores no le prestan demasiada atención, hasta el punto de que tienen tendencia a cambiarla de nombre.

Pero esta situación pronto va a cambiar...

Coraline acaba de mudarse de casa.
Es una niña inquieta e inteligente, y se pone a sí misma una misión para ahuyentar el aburrimiento. Además de entablar amistad con sus nuevos vecinos, las señoritas Spink y Forcible, dos actrices retiradas que viven rodeadas de perros, y con el excéntrico anciano del piso superior, el señor Bobo, que se pasa el día intentado amaestrar ratones; Coraline, se propondrá inspeccionar toda la casa, porque ante todo, la pequeña es una gran exploradora.
Coraline encuentra una puerta en el salón, la única puerta cerrada con llave de toda la casa, y tras abrirla descubre que tan solo hay un muro de ladrillos.
Al día siguiente vuelve a esa puerta, y ¡sorpresa!, al abrirla descubre que el muro ha desaparecido y  ante sus ojos se extiende un largo y oscuro pasadizo...

Ese pasadizo como veréis por la sinopsis la conduce a "otra casa"; a una reproducción casi perfecta de la suya; a un mundo alternativo con "otros padres", donde todo parece ser genial.
Allí va a encontrar la atención que le falta, pero ¡cuidado! porque Coraline, como niña inteligente, se da cuenta de que en ese nuevo mundo perfecto algo falla. Existen algunas grandes diferencias con la realidad que ella conoce.
Esas posibles mejoras, esa atención permanente en ella, el exceso de afecto, no siempre proviene de gente sincera, muchas veces la adulación esconde un interés oculto y lo que en un principio puede parecer divertido, un segundo después puede convertirse en algo muy peligroso.

Ese es el motivo principal por el que esta novela se convierte en una excelente recomendación para niños, jóvenes y adultos.
Una historia con moraleja para que la compartan y analicen padres e hijos, o maestros con alumnos, porque hay mucho más oculto entre sus páginas.

No es una historia que de miedo, para un adulto es más bien ligera; pero como digo, lo interesante es hacerles comprender a los más pequeños, lo que se esconde al final del pasillo.
Es un cuento muy al estilo de Alicia en el país de las maravillas, adornado con algún que otro dibujo, una historia muy actual y con ese toque gótico y extraño de las obras de Tim Burton.
Está escrito en tercera persona, con un lenguaje muy sencillo y frases cortas, para que los más pequeños no se pierdan en la historia, pero lo que destaca sobre todo esto, es la cantidad de diálogos inteligentes que siembran sus páginas, os aseguro que Coraline os sorprenderá.


“—Realmente no lo entiendes, ¿verdad? —repuso—. No quiero tener todo lo que deseo. Nadie lo quiere, no de verdad. ¿Dónde estaría la gracia si tuviese todo lo que quiero? Es eso y nada más, ¿y después qué?”


Para terminar deciros que este relato, fue adaptado y llevado al cine.
Aunque existen pequeñas diferencias entre la película y el libro, esas diferencias, sumadas una a una, creo que terminan alejándonos del tema principal que se esconde tras la páginas de la novela, y tampoco logra captar la esencia real del personaje de Coraline.
La película lógicamente es más visual, pero si tuviese que elegir, si duda me quedo con la novela.
Otro formato en el que podemos encontrar esta historia es como novela gráfica.


jueves, 30 de marzo de 2017

Para leer al anochecer. Historias de fantasmas de Charles Dickens

Sinopsis:

Charles Dickens estuvo interesado durante toda su vida por los fenómenos misteriosos. Su natural inclinación hacia el drama y lo macabro hicieron de él un extraordinario escritor de cuentos de fantasmas.
Para leer al anochecer presenta trece de las más célebres y espeluznantes historias de fantasmas escritas por Dickens —«El fantasma en la habitación de la desposada», «El juicio por asesinato», «El guardavías», «Fantasmas de Navidad», «El Capitán Asesino y el pacto con el Diablo», «La visita del señor Testador» o «La casa encantada», entre otras—, en una nueva traducción al castellano. Villanos que mueren ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones… Puro talento gótico.

Opinión:


Introducción.
El antes y el después de la Literatura Gótica

Las historias de fantasmas con el paso de los años, como ya ha sucedido con otros géneros, han terminado adaptándose a los tiempos.
Si antes los espectros solo aparecían en casas solariegas, grandes mansiones, abadías o cementerios, por citar algunos escenarios, en la actualidad cualquier sitio es bueno para que un ente sobrenatural haga de las suyas.
En la época de Dickens, las apariciones fantasmales se mostraban ante nosotros, de aspecto, tal y como habían sido en vida y cumplían con una función moralizante.
Nos mostraban el mal realizado, nos pedían ayuda y/o se manifestaban con el fin de avisar a modo de premonición, eso sí, siempre después de dar la media noche, cuando una tímida luz iluminaba la habitación, y en muchas ocasiones tras escucharse el sonido de  una campanilla.
En cambio ahora, el fantasma atormenta por el mero hecho de molestar.
Tiene potestad para aparecerse a cualquier hora y en cualquier lugar, siempre rodeados de grandes cambios de temperatura, apagones de luz, objetos que se mueven o se rompen, e incluso haciendo uso de la violencia. Pero lo mejor o lo peor, según se mire, es su apariencia escalofriante.
Hoy en día no se concibe un fantasma que no sea terrorífico y un poco gore, porque lo del gore es algo fundamental.

Y os estaréis preguntado ¿qué ha ocurrido con el romanticismo que fijó su vista en ellos, que los mostró como seres condenados a vagar por toda la eternidad, arrastrando tristeza y soledad y penando por el crimen realizado? pues que como otras muchas cosas, ha evolucionado, y en este caso, no para mejor...

Consejos para leer al anochecer.

La verdad, porque todo hay que decirlo, es que aunque hayan surgido de la virtuosísima pluma de Dickens, en esta ocasión nos enfrentamos a unos fantasmas un poco light, cosa que por otro lado, no impide disfrutar plenamente de las situaciones en las que se hacen visibles y de otros detalles, combinados a la perfección, de los que ya hablaré.
Sabiendo de antemano que no transmiten mucho miedo, me permito daros un consejo:
 para leerlos hay que ponerse en situación.
Elegir preferiblemente la noche, y aún mejor, si podemos leerlos con lluvia o viento golpeando los cristales, con niebla o con cualquier otro fenómeno atmosférico de fondo, mientras contemplamos de soslayo, como oscilan las llamas de la chimenea, el que la tenga ¡claro está!, y el que no, pues tendrá que conformarse echando mano de unas simples velas.
Porque lo interesante, es que estos relatos no transmiten terror o angustia, pero la forma de narrar nos invita a sumergirnos en la época victoriana, en un intento de dar de lado a la razón y donde algunos de sus individuos, extremadamente susceptibles, se arrojaban sin temor, en brazos de la creencia espírita.
Estas historias, donde cuesta distinguir si se tratan de sueños o realidad, llegan a confundir al lector, dejando algunas de ellas incluso el final algo abierto para no privarnos de elucubrar.

13 relatos de fantasmas.

Nos enfrentamos a 13 relatos breves, algunos de ellos corresponden a fragmentos extraídos de otros relatos más extensos, pero hay que aclarar que fueron escritos, narrados o publicados en distintas fechas, por lo que la fecha que aparece en algunos lugares como 1852 es meramente orientativa.

Según mi gusto, los mejores son:
Fantasmas de Navidad.
El fantasma en la habitación.
Cuatro historias de fantasmas.
El guardavías.
La visita del Señor Testador.
La historia del retratista.

En lineas generales, el libro me ha gustado, a pesar de que como he dicho, los fantasmas asustan más bien poco y muchas veces, las historias prometen más de lo que ofrecen.
Lo que más destaca es la forma de narrar y el uso que se da a algunos detalles casi impercetibles, y que se convirtieron en las características principales que definieron al género gótico.
Este género surgió como reacción al Racionalismo, el siglo XVIII, el siglo de las luces, de la ilustración y creían que todo podía explicarse mediante la razón.
A mitad de ese siglo surge esta nueva corriente, que más tarde asentaría los cimientos para el Romanticismo.
En narrador elegido para estas historias suele ser en primera persona, un estilo directo con el que se apela constantemente al lector,
De los fantasmas y de los escenarios ya he hablado al comienzo, así que poco hay que añadir.
Los personajes están claramente estereotipados.
Los señores, inteligentes y enigmáticos, las señoras, frágiles y delicadas, y los criados por lo general asustadizos, algo que sus señores achacan a la falta de conocimientos.
En la mayoría de los relatos, al personaje principal tiene dificultad para identificar si se trata de un sueño o de realidad y también es frecuente ver como el protagonista se ve arrastrado en saltos temporales, viajes en el tiempo y en el espacio, a los que lógicamente también está invitado a asistir el lector.

Dickens, al igual que otros muchos escritores de la época, se sintieron atraídos por  lo sobrenatural y también se dice de él, que muchos de estos relatos, fueron surgiendo de su cabeza intentando dar explicación a vivencias propias que no supo explicar.
Según los grandes expertos, en sueño de un niño con una estrella, relato que también se incluye en este libro, se refleja la añoranza por los familiares desaparecidos y curiosamente los protagonistas de esa historia, podrían representar al hermano y hermana de Dickens fallecidos cuando el era solo un niño. Pero eso sería hilar muy fino, y realmente ¿qué autor no refleja una parte de su vida en sus textos?
Lo que sí sabemos a ciencia cierta, es que Dickens logró reflejar fielmente la sociedad de la época, la gran diferencia entre clases sociales y en estos relatos, consiguió una atmósfera que incluso hoy en día logra seducir al lector.



sábado, 18 de febrero de 2017

El secreto de Gaudlin Hall de John Boyne

Sinopsis:

Después de perder a su anciano padre, la joven Eliza Caine no tiene más opción que aceptar un puesto de institutriz en la mansión de Gaudlin Hall, en Norfolk. Pero lo que debería ser un trabajo digno y sencillo se convierte en una experiencia espeluznante. En cuanto se apea del tren, un par de manos invisibles intentan arrojarla a la vía, y cuando finalmente llega al caserón, los únicos que salen a recibirla son dos niños, Isabella y Eustace, que aparentemente viven solos. Eliza no sabe quién la ha contratado, y una serie de extraños sucesos la convencen de que algo muy grave está ocurriendo en la casa. Es como si una presencia maligna, que parece querer proteger a los pequeños, se manifestara continuamente, por lo que Eliza comprende que deberá desvelar los secretos que Gaudlin Hall guarda celosamente.

Opinión:

Supongo que os sonará el nombre de John Boyne, ya que es autor de varios éxitos mundiales como el Niño con el pijama de rayas, La casa del propósito especial o El ladrón del tiempo.
 
Particularmente hay varios detalles que me sorprenden sobre este autor irlandes.
Uno, es su prosa fluida, que hace que la novela avance sin pausas.
Otro, podría ser la gran diversidad de su obra, porque cada una de ellas se sitúa en un momento de la Historia y las tramas no se asemejan para nada entre sí, una característica poco frecuente en otros autores, cuyas obras parecen calcos unas de otras.
Pero de todas las cosas en las que sobresale este autor, quizás, la que más me llama la atención, es la capacidad para ofrecernos una historia de fantasmas, al más puro estilo clásico.
La recreación del ambiente está cuidado al detalle, lo que influye directamente en unos personajes construidos como debería ser, sin fisuras.
Puedo decir, que en concreto en esta obra, no hay ni una sola nota discordante.

En El secreto de Gaudlin Hall, John Boyne, nos trasporta a la época victoriana, concretamente al año 1867, donde tendremos la oportunidad de conocer nada más comenzar la novela, al escritor Charles Dickens, a cuya obra se hará referencia en numerosas ocasiones a modo de homenaje.

Este relato, narrado íntegramente en primera persona por Eliza, tiene claras reminiscencias de la novela gótica, incluso podría decir, que muchas semejanzas con Otra vuelta de Tuerca de Henry James.

Nada más comenzar a leer, conoceremos de mano de Eliza que los acontecimientos que trata de narrarnos han sucedido tiempo atrás, un detalle que no logra restar ni interés ni suspense a la historia.
Esta joven institutriz de 21 años, acepta un puesto en la localidad inglesa de Norfolk, donde debe hacerse cargo de un par de niños.
Desde el comienzo sentimos empatía por ella, un personaje perseguido por la desgracia pero cuyos valores inalterables, se mantiene intactos incluso en los momentos más siniestros y dramáticos. Terminamos idealizando sin remedio a Eliza, igual que ocurre con los protagonistas de la obra de Dickens, otro de los guiños hacia este autor decimonónico.

La soledad que rodea a la protagonista a lo largo de toda la novela, es uno de los grandes generadores de intriga de esta historia, ya que incrementa la tensión y la sensación de amenaza que se cierne en todo momento sobre ella.
Pero no os vayáis a pensar que al hablar de soledad me estoy refiriendo a que hay pocos personajes que la acompañen a lo largo del relato, porque no es así.
Hay muchos personajes que interactuan con ella, pero las verdades a medias que se cuentan sobre el secreto de la mansión; ese hermetismo que rige a los habitantes de Norfolk tan frecuente en la sociedad de la época o incluso el machismo, que vemos reflejado en muchas situaciones y que llega a considerar determinados hechos paranormales como una consecuencia de la extrema sensibilidad de la mujeres o incluso de la histeria femenina, consiguen que se acreciente esa soledad de la que os hablo.
A todo esto mencionado, hay que añadirle la climatología que cumple un papel esencial; el viento, la intensa y persistente niebla que envuelve Norfolk, el frío que siente la protagonista y que le acompaña como un personaje más o incluso la distancia que separa la mansión del pueblo, son elementos que favorecen el aislamiento y el desamparo del personaje.

El final elegido, sin duda siniestro, es otro de los momentos memorables, al igual que ocurría en la novela de Henry James, el final nos depara otra vuelta de tuerca, dejando al lector literalmente con la boca abierta y en tensión, una tensión sostenida que nos ha acompañado, al igual que a Eliza, a lo largo de toda la narración.

No os voy a decir que nos encontremos ante una novela de mucho miedo, de esas que nos impiden conciliar el sueño, pero es verdad, que este tipo de relatos que narran hechos incapaces de ser comprendidos por la mente humana, sí logran alterarnos un poco o incomodarnos en algunos momentos. Yo reconozco, que ésta, es hasta el momento una de las mejores novelas de fantasmas  que he leído...
Sin lugar a dudas os la recomiendo...


miércoles, 14 de septiembre de 2016

El monje de Matthew G. Lewis

Sinopsis:

El 23 de septiembre de 1794, el joven Matthew Lewis con tan sólo diecinueve años, anunciaba en una carta a su madre que había escrito en sólo diez semanas una novela, entre 300 y 400 páginas en octava. Acababa de nacer una de las obras cumbre de la novela gótica, la forma más leída de literatura popular en Gran Betraña y buena parte de Europa desde finales del siglo XVIII hasta bien mediado el siguiente. La opinión pública se dabatió entre declarar El monje como obra de ingenio o tacharla de blasfema y obscena. Situada en un decadente, hipócrita y mítico Madrid gótico, Lewis mezcla dos tramas bastante espeluznates: la del libidinoso y blasfemo monje Ambrosio y la historia de Ramón y su fatídico amor por la desdichada Inés. Ambas historias están entrelazadas para crear una tensión entre su envoltura sentimental y su trasfondo neta y sombríamente gótico.

Opinión:

La novela Gótica.
Ya sabéis que la novela gótica está estrechamente ligada al género del terror.
Es un género que vio su máximo esplendor a finales del siglo XVIII y que se extendió a lo largo de todo el siglo XIX.
Surgió como reacción ante el movimiento del Racionalismo, pensamiento dominante de la Ilustración, y el Romanticismo se alió con él en muchas o en gran parte de sus historias.


Lo que encontramos en el interior de esta obra, es un compendio de la mayoría o de las principales características del género gótico.
El primero aporte para intentar transmitir desasosiego al lector es que la mayoría de las escenas ocurren cuando el sol ha caído.
Los escenarios elegidos para que se muevan los personajes, castillos, abadías, cementerios, son los encargados de aportar a la trama el toque tenebroso y oscuro.
También encontramos otra de las particularidades clásicas, la maldición ancestral, ya que alguno o algunos de los personajes, la arrastrarán sin saberlo.
Otra rasgo... la incorporación de fantasmas o sucesos paranormales de difícil explicación, algo lógico porque como ya he indicado este movimiento surgió para hacer frente al Racionalismo, donde se priorizaba la lógica.
Las escenas eróticas, amores enfermizos, soledad y melancolía, es algo también inherente a este tipo de literatura, algo que como podemos apreciar coincide también con el Romanticismo, en el que se daba prioridad a los sentimientos, muchas veces llevados al extremo.
Nadie muere de amor con tanto dramatismo, como en este tipo de obras.
Pero volviendo a la literatura gótica...
Los personajes arrastran siempre conflictos interiores, están sujetos a pasiones desenfrenadas, a grandes agitaciones del ánimo, nostalgia extrema, e incluso erotismo y libertinaje; supongo que ya habéis entendido el motivo por el cual, esta novela, fue considerada como una de las más transgresoras del género.
Pero aún hay más, queda lo más importante.

Su trama se desarrolla en Madrid y desde sus primeros compases ya encontramos una crítica abierta hacia los españoles, volcándose en concreto contra los madrileños; a los que ve por su fe ciega en la religión, como autenticos meapilas, con una exagerada e hipócrita devoción.
Lewis no se detiene ahí con su vituperio y extiende su crítica hacia el sistema religioso, así que no es de extrañar la conmoción que causó esta obra en la época.
Lewis declarado anticatólico, se recrea retratando los aspectos más oscuros y corruptos del catolicismo, sin olvidar dedicar una especial mención a la Santa Inquisición y sus Autos de Fe.

Francisco Rizi, Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, 1683.
Museo del Prado.

El comienzo.
Uno de los primeros detalles que nos llama la atención y que podía haber incluido en el apartado anterior, es que la prosa es sumamente descriptiva; esto unido a la presentación de los personajes de la cual os voy a hablar a continuación, provoca que para mi gusto, se ralentice un poco el comienzo.

Como digo, los primeros capítulos están destinados a la presentación de los personajes. Nos encontramos con un pequeño laberinto de tramas superpuestas y concatenadas. Todos los personajes y sus hilos tienen un punto en común, un lugar de inicio, y desde él, parecen fluir en distintas direcciones. Pero eso, es tan solo un efecto, ya que al final personajes e historias terminan convergiendo de nuevo.
El punto de inicio del que os hablaba es un personaje, Ambrosio. y desde él se crea la historia.

Parece que con esta obra Matthew G. Lewis intentaba demostrar que a pesar de su juventud, era un excelente escritor que destacaba en varios géneros y que debía ser tomado en cuenta. Al sumergirnos en esta lectura somos testigos de ello, vemos el extraordinario trabajo realizado, el enriquecedor uso del lenguaje y la facilidad con la que se desenvuelve saltando de un género literario a otro. Maneja a la perfección tanto prosa como lírica, incluyendo en la novela poemas y baladas e incluso en algún momento alguna narración breve que puede recordarnos a los cuentos.

El protagonista.
Ambrosio es el protagonista indiscutible de esta historia, sobre él gira todo el argumento y por ese motivo, del resto de personajes no os voy a hablar. Creo que es mejor que leáis la obra para conocerlos en profundidad.
Ambrosio, es el prior del monasterio, conocido en todo Madrid por El Hombre Santo. Este personaje es muy curioso, es un dechado de virtudes, admirado por su elocuencia y temido al mismo tiempo por su intransigencia. Precisamente esa admiración que sienten todos por él, termina convirtiendo lo que tendría que ser humildad en superioridad y esa intransigencia convertida en falta de compasión, termina siendo su perdición.
Nos encontramos ante un personaje dinámico que no para de sorprendernos con su actitud. Según avanzamos en la lectura vemos como la primera impresión que teníamos de él, se va distorsionando a pasos agigantados.

Se podría decir que la trama es bastante predecible, pero eso no es un rasgo negativo; lo interesante es el desarrollo.
Y con esto llegamos a los compases finales y a lo que considero un pequeño fallo...
La forma de concluir la novela es lo que menos me ha gustado, y no me refiero al final elegido.
En los últimos capítulos la acción se acelera al tiempo que se intenta comprimir demasiado los acontecimientos, pasando de puntillas sobre algunos temas. Me ha parecido un final demasiado atropellado, precipitado, en contraste con el comienzo pausado de la historia.

Una curiosidad.
Matthew G. Lewis a pesar de haber ambientado su obra en Madrid, lo cierto es que nunca pisó ni esta ciudad ni más concretamente España). Aun así es meritoria esta obra de principio a fin, porque en ella se respira un ambiente muy real, algo también lógico ya que para ambientarla se documentó leyendo a nuestros mejores clásicos, como Lope de Vega, Cervantes o Calderón.

Y ahora sí que hemos llegado al final.
Para los que huis de las novelas de miedo, realmente esta novela no lo da.
Hay un par de escenas a mitad de la narración que más que horror siembran intriga o un poco de desasosiego; nada que no se pueda superar.
Esta novela ha sido llevada al cine en varias ocasiones, solamente puedo hablar de la protagonizada por Vincent Cassel en 2011... totalmente prescindible, la narración supera con creces la película.

Creo que es una novela muy recomendable y coincido en que es una de las mejores del género.
Ha sido todo un acierto recuperarla para el taller de lectura del mes de septiembre.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu


Sinopsis:

Relato que había de forjar el arquetipo del vampiro femenino en la literatura universal, Carmilla publicado por primera vez en la revista The Dark Blue en 1871, es sin duda la obra más famosa del irlandés Joseph Sheridan Le Fanu (1814-1873).
Además del diseño que éste imprimió a su figura central, hacen del mismo una pieza maestra el nervio de la acción, el vigor de los personajes y el inquietante clima crepuscular, casi siempre a caballo entre día y noche, entre sueño y vigilia, que impregna la obra. Este precedente y sustrato indudable del «Drácula» de Bram Stoker, obra que aparecería poco menos de treinta años más tarde, figura por derecho propio como apunta Luis Alberto de Cuenca en su presentación en la galería más selecta de las letras fantásticas europeas.
«La historia es protagonizada por una joven que vive con su padre y unos pocos sirvientes en un castillo antiguo que esta localizado en la parte más apartada de Styria. La vida para Laura es muy solitaria y simple, excepto por un recuerdo de su infancia donde ella dormida en los brazos de una joven es despertada por el dolor de sentir dos agujas en su cuello y cuando la encuentran no ven a nadie más que a Laura. La vida sigue normal hasta que un carruaje tiene un gran accidente frente su humilde casa, dicho carruaje era el transporte de una elegante dama y joven hija, la cual queda desmayada y no puede concluir su viaje. Al ver la extraña situación el padre de Laura se compromete a cuidar de la joven hasta que se recupere.»

Opinión:

Nos encontramos ante un clásico del terror gótico que no dudo que os impresionará.
Más que una novela corta yo la consideraría un relato, ya que tiene 64 páginas aproximadamente y es uno de los primeros donde hace aparición la figura del vampiro, con la seducción mortal que arrastra esa figura y la atracción y repulsión que sienten al mismo tiempo sus víctimas.

Destacan la cantidad de descripciones que encontraremos a lo largo de esta breve narración.
Descripciones detalladas, que sirven para hacernos una idea clara del ambiente que rodea a la protagonista, Laura.
La sola lectura ya nos transmite soledad, oscuridad y un desasosiego que va en aumento en el lector, según avanza en la lectura.
Las simples menciones del castillo o del inmenso bosque que lo rodea, del cementerio o la iglesia gótica en ruinas que se encuentran en el pueblo abandonado, las largas distancias que separan a los habitantes del castillo de la civilización más próxima. Todos esos detalles, crean una atmósfera especial que nos infunde nerviosismo, contrastando al mismo tiempo con el gran romanticismo que fluye de las escenas donde las dos jóvenes son protagonistas.

Tras leer esta novela, dejo de tener la opinión de que Drácula de Bram Stoker, era una historia única y original, ya que Stoker se vio influenciado o se basó en Carmilla para su obra cumbre. Y con esto no digo que Drácula sea una copia, porque considero que con sus variantes, es una de las mejores novelas de terror que he leído y aún así, supera a ésta de la que os hablo hoy.

Le Fanu nos introduce en un macabro juego amparándose en la femineidad de Carmilla. El lector confía en esa figura romántica, delicada y sensible, con una gran carga de sensualidad, el estereotipo de una mujer de la alta sociedad de la época. Pero no solo cae bajo su influjo el lector, también lo hacen el resto de personajes que aparecen en la obra.

Stoker al contrario de Le Fanu nos impone una figura masculina en su narración, para de esa forma, transmitir más autoridad y dominio de Drácula sobre el resto de personajes. Los que hayáis leído Drácula habréis comprobado, que el Conde no solo impone respeto con su sola presencia.
Stoker consigue una obra más extensa, más dinámica, dando más protagonismo a todos los personajes, y es en este detalle, en lo que supera a Le Fanu. Básicamente el fallo de Carmilla recae en su brevedad, de haber sido algo más extenso, unas cien páginas habrían bastado para ascenderle desde la categoría de brillante hasta la de "Obra Maestra".

Otras diferencias entre la historia de Le Fanu y de Stoker, es que Carmilla puede vivir perfectamente a la luz del día, aunque se ampare en la noche para atacar a sus víctimas. Se podría decir que el motivo de actuar con nocturnidad, es porque la noche le aporta más intimidad y oculta su verdadera naturaleza.
Tampoco se hace mención en esta historia sobre su repulsión por el ajo, ni a que no pueda alimentarse de la forma habitual en que lo hacemos los humanos.
Otro detalle es que tampoco le hacen efecto los amuletos antivampiro, aunque si se deja entrever en una breve escena de este relato, que en el entorno de Carmilla las cruces no son muy bien recibidas.
Y por último la joven vampiro tampoco se transforma en animales, más bien toma el aspecto de un fantasma.
Para terminar, un dato curioso es que el vampiro en esta narración, está obligado a utilizar siempre su nombre terrenal, con todas las variantes posibles, no puede separarse de él, Carmilla, Mircalla o Millarca son los nombres que ha barajado a lo largo del tiempo y con los que suele presentarse ante sus víctimas. Como si por cambiarse de nombre corriese el riesgo de desaparecer o perdiese la poca humanidad que pueda quedar en ella.

Respecto a los personajes de este relato solo cabe destacar a Carmilla, la cual conoceremos a través del diario de Laura, que es quien nos relatará esta historia acercándonos al personaje de la condesa. Aunque en el personaje de Laura recae el protagonismo, la vampiro es la que cuenta con toda nuestra atención desde que hace su primera aparición.

Poco más me queda por decir, salvo recomendárosla, es un clásico que si no habéis leído os entretendrá. Yo os animo a hacerlo, ya que en una hora escasa lo habréis liquidado y siempre podéis ir haciendo comparaciones con Drácula como yo hice.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Otra vuelta de tuerca de Henry James


Sinopsis:

Una joven e inexperta institutriz se hace cargo de la educación de un niño y una niña, contratada por su tutor, un atractivo caballero que le otorga plenos poderes sobre los pequeños y sobre la casona familiar perdida en el campo, con toda la servidumbre incluida, a condición de que nunca, bajo ningún concepto, se le importune con noticias de los niños o de la casa.

Desde el primer momento la institutriz siente una presencia en la casa y muy pronto deberá enfrentar la aparición de dos fantasmas que rondan a los niños. A partir de ese momento, armándose de valor, la protagonista tratará de tomar las riendas de la situación mientras los hechos se precipitan hacia un final tan imprevisible como inevitable.

Opinión:

En la reseña anterior que hice sobre el libro "La casa y el cerebro" de Edwar Bulwer-Lytton, mencioné, que una de las situaciones que más terror suelen provocar, tanto en películas como en literatura, es cuando el protagonismo de esas escenas recae en la figura de un niño o un animal
Pues ahora me permito añadir, que si un niño da miedo... dos lo dan mucho más...

La novela comienza con un grupo de amigos reunidos entorno a la chimenea de una antigua casa mientras cuentan historias...
Con este primer capítulo escrito a modo de prólogo, el lector se centra en la historia.
Ese capítulo nos dará información que el lector debe conocer antes del comienzo real de la historia.
La verdadera historia comienza cuando nuestra protagonista, una institutriz, llega a la mansión para hacerse cargo de dos niños pequeños, Flora y Miles, recientemente huérfanos y que han quedado a cargo de su tío. Ese familiar en concreto, se encargará de mantenerlos, pero al mismo tiempo, los quiere alejados de él.

Desde el comienzo Henry James logra infundir intriga en la narración...
El familiar más cercano quiere mantenerse alejado de los críos, la institutriz debe firmar unas condiciones de contrato fuera de lo corriente, algunas muertes entre la servidumbre un tanto extrañas, una casa bastante solitaria...
Si os animáis a leer esta novela comprobaréis, que lo que nos transmite miedo o ansiedad profunda en esta obra, no son solo los fantasmas, el extraño comportamiento de unos niños pequeños o la atmósfera inquietante creada alrededor de ellos. También contribuye a crear angustia, el que el autor juegue con nuestro miedo, el miedo a lo desconocido.
Actualmente estamos saturados de historias de fantasmas, zombies, casas encantadas y no nos resulta raro lo que encontramos en esas historias, ya nada nos sorprende. Pero nos encontramos ante una novela escrita en 1898 y el temor que provoca en el lector es escalofriante.
Sabe conectar con nuestros miedos más profundos, esa emoción primaria que nace en el ser humano cuando intuimos un riesgo o amenaza y crea una tensa espera... ¿Y cómo lo consigue? Pues en buena parte con los diálogos, con las frases interrumpidas... pero sobre todo, con lo que no se dice en esas conversaciones. El misterio está en esas frases que quedan en el aire y en lo que no se quiere llegar a nombrar.
Henry James juega con la imaginación del lector, porque no hay nada más terrorífico que la imaginación del ser humano. En vez de atar cabos cede protagonismo al lector, para que sea él quien encuentre respuesta en lo que se esconde tras los extraños fenómenos, la forma de solucionarlo y el desenlace.
Un detalle que puede resultar curioso, es que desconoceremos el nombre de la protagonista. Este pequeño detalle que podríamos considerar sin importancia aporta su granito de arena a la hora de crear un escenario cargado de intriga.
El autor elige transmitir la historia como memorias o diario íntimo para que los lectores seamos testigos del día a día. Iremos descubriendo los hechos de mano de la institutriz, siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos y siempre fiel a como los vivió su protagonista. Por lo tanto, aquí queda resuelto el misterio de por qué no aparece su nombre en ningún momento de la historia. La verdad es que quedaría un poco extraño hablarse o citarse a sí misma, -eso sí que daría terror-, cuando el resto de personajes se dirigen a ella como querida o señorita

Todo escritor persigue que sus textos cautiven al lector. Los escritores de novela de intriga o thriller lo que anhelan, es que el lector sienta como propios los temores o angustias de los personajes. Este autor lo consigue sembrando a lo largo de la narración pequeñas sorpresas, sin saturar con ellas al lector. Se reserva esas sorpresas para momentos clave, eso unido a la elegancia, claridad y el detalle a la hora de contar la historia convierten esta obra en una de las mejores que he leído sobre fantasmas.


viernes, 12 de septiembre de 2014

La casa y el cerebro de Edward Bulwer-Lytton


Sinopsis:

La casa y el cerebro se considera una pieza maestra de la literatura sobrenatural. El narrador de esta desasosegante fábula de fantasmas, desoyendo los consejos de sus allegados, decide pasar una noche, junto con su criado y su perro, en una casa encantada situada en Londres, de la que todos los demás huyen despavoridos. Allí, tal y como él esperaba, asiste a una serie de apariciones espeluznantes y descubre, a través de unas cartas, que la casa, muchos años atrás, fue el escenario de unos horribles crímenes. El secreto de todo parece encerrarse en una habitación vacía. Conectada a esta, la voluntad de un ser inmortal y perverso, uno de los que tuvo que ver con la casa en el pasado, ha creado y gobernado a distancia los extraños fenómenos.


Opinión:

Esta novela fue publicada en 1857 bajo el título de "The Haunted and the Haunters" o "The House and the Brain". Actualmente ha sido recuperada por la editorial Impedimenta donde yo destacaría una cuidada edición rematada con unas portadas excelentes.

Me gusta el género de terror y no me suele dar mucho miedo, pero reconozco que en lo relativo a casas encantadas... "eso es otro cantar". Siempre leo de forma obligada un rato antes de dormir, eso es un caldo de cultivo formidable para que estas novelas me den algún que otro sobresalto. Si a eso le añadimos que mi vecina de arriba tiene tendencia a arrastrar los muebles independientemente de la hora que sea, me obliga a hacer un intento por dormir con un ojo abierto y todos los sentidos en alerta, hasta que de forma irremediable me vence el cansancio.

Pero centrémonos...
Nos encontramos ante un relato breve de unas cien páginas aproximadamente.
Según la opinión de Lovecraft nos encontramos ante uno de los mejores relatos sobre casas encantadas jamás escritos y según Lafcadio Hearn la mejor historia de fantasmas creada en lengua inglesa. Digo yo que estos dos algo sabrían sobre el tema...

Por mi parte reconozco que el relato tiene tus pros y sus contras. Pero vayamos por partes...

La novela engancha desde el principio y cuenta con momentos muy intensos. Se podría decir que algunas de las situaciones narradas han conseguido ponerme la piel de gallina.
Lytton consigue estremecer al lector en tan solo cincuenta páginas. No necesita hacer extensas descripciones. Bastan unas sencillas frases para conseguir el ambiente deseado, el escenario, ya de por sí da para mucho... "una casa abandonada donde nadie quiere volver a habitar porque ocurren cosas".
Si a esto le sumamos algunos detalles como pasar la noche en la casa, velas cuya luz comienza a menguar antes de apagarse con la claustrofóbica sensación de saber que vamos a quedar sumidos en la oscuridad, crean un buen caldo de cultivo para que el lector no quite la atención de libro pero siempre mirando por encima de su hombro.

Otra baza que elogia la maestría de este autor, es incluir un perro que acompañe al protagonista en la aventura. Siempre he oído decir que en los libros o películas de terror los que más miedo infunden son los niños... Pues bien, yo aquí incluyo a los animales.
Creo que incluir a un animal en la obra es un elemento muy importante.
Esa atmósfera que crea entorno al animal cuando leemos que araña las puertas, tiembla de terror junto a la chimenea o el simple hecho de imaginar al perro elevando la mirada y fijándola en un punto indeterminado donde sabemos que no hay nada, mientras gime y recula hacia atrás... ese sexto sentido con el que cuentan los animales ya aporta otro elemento más de terror a las escenas.
También contamos con todo un Caballero inglés que ha visitado otras casas encantadas sin inmutarse... En cambio en ésta le veremos horrorizado por los sucesos, intentando que prevalezca la razón y la lógica sobre el pavor que empieza a inmovilizarle sin remedio ni solución...

Y aquí llega el pero... precisamente en lo que acabo de apuntaros.
El autor abusa tratando de dar explicaciones "lógicas" sobre los sucesos paranormales. Según el protagonista detrás de esos hechos que le han hecho temblar, debe estar la mano de una persona "viva".
Todos esos comentarios, esos párrafos que se convierten en interminables, ese intento por dar una solución de los hechos plausible, termina agotando al lector.
Demasiada retórica en las restantes cincuenta páginas, abarcando temas metafísicos, filosóficos como si se tratase de convencer al lector de unas ideas "que en su época" se consideraban irrefutables, teniendo en cuenta, que en el momento de ser escrito existía una verdadera fascinación por todo lo relativo a lo sobrenatural y el ocultismo...

Demasiado... para una historia que había comenzado de forma brillante.